El M16 descubre que presos chinos son usados para probar drogas de rendimiento deportivo
La investigación de la inteligencia británica revela que a través de experimentos aplicados en campos de concentración de China se mejoran compuestos para venderlos a atletas de élite extranjeros
LONDRES - El MI6 ha descubierto que se han utilizado presos en campos de trabajo chinos para testear drogas que mejoran el rendimiento, prohibidas en el deporte olímpico.
El objetivo de estas drogas son atletas británicos, estadounidenses, y otros extranjeros que podrían tener la tentación de tomarlas para ganar una codiciada medalla. Pero ser descubiertos les prohibiría participar en los Juegos de Beijing.
Andy Parkinson, miembro de la unidad de ‘Deporte sin drogas’ de Reino Unido, ha advertido de los riesgos de exclusión a todos los atletas británicos con la esperanza de ocupar un sitio en el equipo olímpico del país.
Marian Jones, ex medallista olímpica de oro americana, se convirtió el año pasado en el primer atleta de élite que admitió haber tomado una droga china, HGH (Human Growth Hormone), Hormona de Crecimiento Humano, y se le ha prohibido participar en los Juegos.
La droga es virtualmente indetectable después de 24 horas de ser inyectada. “No queremos un tráfico mundial de estas substancias”, declaró Parkinson.
A través de una organización de derechos humanos, cuya identidad se mantiene en secreto por temor a que sus miembros sufran represalias del gobierno de Beijing, el MI6 ha descubierto las pruebas sobre presos chinos retenidos en campos de concentración al norte del país.
Un miembro de la organización relataba al MI6 que si atletas de élite occidentales eran sorprendidos tomando las drogas, su exclusión automática podría allanar el camino “para que los atletas chinos se lleven las medallas. No es un secreto que el régimen de Beijing ve los Juegos de la misma manera en que los Nazis veían los Juegos de Berlín – una oportunidad para mostrar su poder global en el camino y donde sea”, afirmaba el activista.
Ciertamente Marion Jones, que ganó los 100 metros en las Olimpiadas de Sydney en 2002, probó que las hormonas o esteroides son la droga elegida por los atletas, y suponen la mayor amenaza para que los Juegos de Beijing estén libres de drogas.
Mientras el gobierno chino insiste en llevar a cabo una campaña importante para terminar con la exportación de la droga HGH, la realidad es que la hormona está fácilmente disponible en uno de los mayores exportadores de fármacos de China.
La compañía es MaMaCF Importación y Exportación, con sede en la ciudad de Qingdao, un puerto concurrido en la provincia de Shandong, al este de China. Es aquí donde tendrá lugar la regata de vela olímpica este verano.
Mientras que es ilegal para la compañía exportar “a gran escala”, su director de ventas, Sun Peng-Su, reveló: “Nos permiten exportar muestras de cantidades razonables a Gran Bretaña o Estados Unidos por correo. Las describimos, correctamente, como productos para la salud. Pero no hemos tenido ningún problema con las aduanas británicas”.
La hormona HGH es un droga controlada en Gran Bretaña y su importación está restringida, incluso aunque Sun Peng-Su afirmara que la compañía tiene “mucho comercio” con Estados Unidos y Gran Bretaña.
Este declaró que “la confidencialidad del cliente” no le permitía nombrar a quién exporta MaMaCF, pero el folleto de ventas de su compañía valora cada dosis de HGH en unos 140 yuanes (20,11 dólares). Cada dosis contiene suficiente producto para incrementar significativamente el crecimiento del músculo, quemar rápidamente grasa corporal y acelerar la cura de lesiones.
“No sólo atletas, sino también hombres y mujeres deportistas de todos los campos pueden utilizarla. Pero no es responsabilidad de nuestra compañía ver lo que sucede con el HGH una vez que ha llegado a su comprador. El cómo se utiliza y por quién, es responsabilidad única del comprador”, añadió Sun Peng-Su.
Químicos del MI6 que han testado la hormona HGH dicen que es de buena calidad. “Con los Juegos Olímpicos aproximándose, ahora hay definitivamente un aumento del tráfico ilícito de hormonas y esteroides de China”, afirmaba una fuente de inteligencia.
Sir Matthew Pinsent, cuatro veces medallista de oro olímpico para Gran Bretaña, advirtió que las pruebas actuales para la droga “la detectan solo hasta un día después de su inyección. Hasta ahora, la prueba, que se usa desde 2004 en Gran Bretaña, no ha descubierto a nadie que la hubiera tomado”.
Y Andy Parkinson, de la vigilancia para el Deporte sin droga en Gran Bretaña, añadió: “Sería inocente creer que los atletas británicos son diferentes de otros atletas. Algunos podrían tomar este atajo al éxito, especialmente con la presión de las Olimpiadas de Londres en 2012, y la oportunidad de competir delante sus propios seguidores”.
Mientras tanto, en los campos de concentración de China, para los conejillos de indias sobre los que se prueban las drogas su única recompensa es un cuerpo arruinado que ha sido mal usado.
Gordon Thomas es el autor de la nueva publicación ‘Secrets & Lies: A History of CIA Mind Control and Germ Warfare’ (Octavo Editions, EEUU) y ‘Inside British Intelligence’ (JR Books, GB).
Fuente: La Gran Época.




















