Aquí aparecen los famosos y gallardos yanyawid, criminales musulmanes organizados por el régimen islámico de Sudán, y sus hazañas bélicas pueden observarse en las fotografías que se adjuntan. No existe un solo lugar del planeta donde los de la religión de la paz (eterna, a todas luces) no provoquen todo género de desastres y grandes sufrimientos, pero eso sí, en el nombre de Alá, el Misericordioso, y Mahoma que es su supuesto profeta. Se suele exculpar de toda responsabilidad criminal a los seguidores de los desvaríos de Mahoma por los "tolerantes", aduciendo que su edad cronológica es la del año 900 ó 1.200 D.C pero sin embargo, se muestran sumamente modernos a la hora de utilizar armamento sofisticado, móviles , tecnología informática o productos financieros sumamente lucrativos. No obstante, las pruebas de su bestialidad están ahí todos los días del año. Y esa crueldad desatada que ejercen con impunidad donde prevalecen, como en Darfur, la exportan a los países occidentales en los que despedazan a neoyorquinos, londinenses y ¿madrileños?... ¿eh, Zetapé? El Islam es la muerte, la tiranía y la guerra sin tregua. No existe un Islam "dialogante", "pacífico" y "democrático", puesto que los embustes del profeta forman una sólida y única mentira que únicamente fascina y seduce a las mentes torpes e incapaces de discernir libremente.
"Vinieron yanyawid de uniforme a caballo y en vehículos. También vino el ejército. Llegaron con vehículos y con helicópteros que lanzaban fuego. Mataron a muchos; no sé cuántos. Mataron a hombres, mujeres y niños. Mataron a mi esposo. Los yanyawid robaron los camellos, las vacas y los caballos; los vi. Conozco a muchos de ellos. Los helicópteros dispararon contra nosotros cuando huíamos." Testimonio de una mujer del poblado de Nuri, atacado en diciembre de 2003, que ahora vive en el campo de Durti, cerca de Al Yeneina. Delegados de Amnistía Internacional la entrevistaron en septiembre de 2004.
"En el camino no pararon otra vez los yanyawid. Nos registraron alrededor de la cintura. Te preguntaban: ¿No tienes dinero? Al decirles que no, decían: "Pues dame al niño o lo mato". Les decías: "No. No lo matéis". Y decían: "Pues dame dinero". Empezaban a golpearte fuerte y te dejaban marchar con los bolsillos vacíos. Estábamos cansados de tanta marcha. Había gente a caballo que atacaba en tierra y Antonov que bombardeaban desde el aire, y gente que caía." Testimonio ofrecido por Zenab en el campo de Ryad en septiembre de 2004.
"Llegaron hombres armados a caballo, en camello y en vehículos, acompañados de soldados del gobierno sudanés, y rodearon el poblado a mediodía. Dos horas después, un avión Antonov y dos helicópteros sobrevolaron el poblado y dispararon cohetes. Los atacantes entraron en las casas; dispararon contra mi madre y mi abuelo. El ataque duró dos horas, y quemaron todo lo que había en el poblado. Mataron a 35 personas: 5 mujeres, 17 niños y 13 hombres. No se las enterró. " Testimonio recogido en el poblado de Abu Yihad, Darfur Septentrional, atacado el 28 de junio de 2003.
"Llegaron los yanyawid y los soldados de las fuerzas del gobierno, todos de uniforme, y atacaron. Primero vinieron con Antonov y helicópteros [...] El 11 de octubre por la mañana arrojaron 17 botes de metralla con el Antonov. Luego llegaron ellos: los yanyawid, a caballo, y el ejército del gobierno, en vehículos. Eran muchísimos; más de 6.000 quizá. Mataron a más de 80 personas durante el ataque, y se llevaron el ganado y lo quemaron todo." Testimonio de refugiados de Tanako, localidad situada al sur de Fur Baranga, Darfur, entrevistados en el campo de Goz Amer, Chad, en mayo de 2004.
"Un día, en agosto de 2003, a las seis de la mañana, el poblado fue atacado por hombres armados que iban a caballo, en camello y en vehículos, y luego por tres aviones Antonov y dos MIG. Primero llegaron los yanyawid a caballo, y luego los soldados del gobierno, en vehículos, seguidos de los aviones. Mataron a unas 150 personas, incluidas tres mujeres y cuatro niños. Los yanyawid dieron una paliza a cinco mujeres fuera del poblado por negarse a decirles dónde habían escondido su dinero." Testimonio de Kalthoum Ismail, mujer de 24 años del poblado de Kerena, situado a dos días de camino de Al Yeneina. Kalthoum huyó con otras personas hacia la rambla de Saira y luego caminó durante 10 días hasta la frontera de Chad.
"Dos aviones Antonov, cinco helicópteros y dos MIG atacaron nuestro poblado hacia las seis de la mañana. Cinco tanques entraron en él. El ataque duró hasta las siete de la tarde. Los habitantes huyeron de sus hogares, pero a nuestro cuñado lo mataron cuando escapaba. En la huida mataron a 18 hombres y a 2 niños de nuestra familia. Los que escaparon fueron a una rambla que había cerca." Testimonio de Aziza Abdel Jaber Mohammed, mujer de 28 años, y su hermanastra Zahra Adam Arja, de 17, entrevistadas por delegados de Amnistía Internacional en el campo de Mile, Chad, en mayo de 2004. En su relato describen cómo los yanyawid y las fuerzas sudanesas atacaron Kornoy, Darfur Septentrional, al final de diciembre de 2003.
"El bombardeo mató a los guardias y a los presos de la cárcel. También destruyó el hospital y mató a los pacientes. Las bombas mataron a dos enfermos que yo conocía y que estaban allí en ese momento. Eran Mohamed Ali, un agricultor de 40 años, y Amina Ishaq, una joven de 20." Testimonio de una mujer de Kutum recogido en el campo de refugiados de Tina, Chad, en una entrevista con los delegados de Amnistía Internacional. La localidad de Kutum fue bombardeada durante unos combates entre tropas del gobierno y el Ejército de Liberación de Sudán al final de 2003, tras lo cual la asaltaron los yanyawid.
"En enero de 2004, los yanyawid atacaron el poblado, junto con las fuerzas aéreas sudanesas, hacia las cuatro de la madrugada. Durante el ataque resultaron muertas algunas personas que estaban en la mezquita de Barakala, como el imán Adam Haroun, que tenía 80 años." Testimonio de Abdullahi Mohamad Issa, de 42 años, recogido en el campo de Mile, Chad, en una entrevista con los delegados de Amnistía Internacional. Abdullahi Mohamad Issa era del poblado de Barakala, en Kutum.
"Los aviones bombardeaban a cualquier hora y en todas partes; en ocasiones cuatro veces al día, por la mañana y por la noche. Bombardeaban tanto que no podíamos cultivar los campos. Murieron muchas personas y muchos animales a causa de los bombardeos." Testimonio de los habitantes de la localidad de Hasan Abu Gamra, bombardeada numerosas veces (extraído del informe de Amnistía Internacional Sudan - Darfur: Too many people killed for no reason, de febrero de 2004. Disponible en inglés en http://web.amnesty.org/library/index/engafr540082004).
"Llegaron en camello, a caballo y en vehículos. Eran unos 150 hombres, con uniforme caqui. También participaron en el ataque dos aviones Antonov. En la mezquita había unos 65 hombres, rezando. Los caballos, los camellos y los vehículos rodearon la mezquita y comenzaron a disparar. Mataron a todos los hombres que había allí. Los yanyawid golpearon a las mujeres, lo quemaron todo y se llevaron el ganado. Las mujeres y los niños huyeron hacia Um Baru, donde se quedaron un mes; luego fueron a Kornoy, caminando durante 10 días, para continuar después durante 15 días más hasta la frontera. Pararon un mes en Tina. Entre Goz Na'im y Tina, cinco personas (tres mujeres y dos niños) murieron de sed, de hambre y de agotamiento. " Testimonio de una mujer del poblado de Goz Na'im, situado a unos 80 Km de Abu Gamra, recogido por los delegados de Amnistía Internacional. En su relato describe un ataque lanzado a las seis de la mañana del domingo 29 del mes de toum (mayo de 2003) por yanyawid y soldados del gobierno.
"Fue de madrugada, cuando la gente dormía. Unos 400 hombres armados, con uniforme militar, como el del ejército, acordonaron el poblado con vehículos y armas. Luego llegó un avión para ver si la operación tenía éxito. Durante el primer ataque resultaron muertas al menos 82 personas. Unas por disparos; y a otras, como niños y ancianos, las quemaron vivas en sus casas." Testimonio de un habitante del poblado de Murli, atacado en julio y agosto de 2003, ofrecido a los delegados de Amnistía Internacional (extraído del informe de Amnistía Internacional Sudan - Darfur: Too many people killed for no reason, de febrero de 2004. Disponible en inglés en http://web.amnesty.org/library/index/engafr540082004).
"Unos hombres con uniforme caqui, rodearon el mercado y comenzaron a disparar contra la gente que intentaba huir de allí. (Según la información disponible, en ese ataque murieron 72 personas en total, incluidos entre 25 y 30 jóvenes.) Después del ataque al mercado los atacantes entraron en las chozas [...] destruyeron todo lo que había en el poblado. Delante de mí mataron a una mujer que no quiso entregarles su dinero. Fui dos veces al poblado en busca de comida por la noche." Testimonio de Kalthoum Ali Said, mujer de 30 años, que vivía cerca de la ciudad de Kabkabiya. Un viernes del mes de toum (mayo de 2003), su poblado fue atacado. Se utilizaron dos aviones Antonov para bombardearlo, y también participó en el ataque un helicóptero. Su testimonio fue recogido por los delegados de Amnistía Internacional en el campo de Kounoungo, Chad, en mayo de 2004. El esposo de Kalthoum, Abdallah Mahmoud, de 40 años, desapareció durante el ataque. Tres días después del ataque sobrevolaron el poblado aviones y helicópteros. Kalthoum esperó en una rambla cercana durante siete días, hasta que al final decidió marcharse de allí. Huyó del poblado junto con otras 25 mujeres y 3 hombres.
"Aquí, el avión no nos bombardea. Lleva a los yanyawid municiones, armas y comida. Tienen campamentos donde se reúnen: en Guedera y Dedengita, a unos 25 Km del poblado. Estos campamentos llevan allí cuatro meses; antes no había nada También les abastecen con helicópteros." Testimonio de un habitante de Meramta, poblado próximo a Al Yeneina, ofrecido a los delegados de Amnistía Internacional (extraído del informe de Amnistía Internacional Sudan - Darfur: Too many people killed for no reason, de febrero de 2004. Disponible en inglés en http://web.amnesty.org/library/index/engafr540082004).
"Llegaron primero los soldados del gobierno, con los vehículos, y comenzaron a bombardear los poblados con granadas propulsadas por cohetes y armas pesadas, y luego llegaron los yanyawid y comenzaron a disparar contra todo el mundo. El 16 de agosto [de 2003] mataron a más de 60 personas de Bindisi. El domingo 17 de agosto, cuando la mayoría de nosotros habíamos llegado ya a Mukjar, atacaron Mukjar y los pueblos de Katodo, Mukjar-Daba, Kudom y Bir, disparando contra todo el mundo, mujeres, niños y hombres. Mataron a más de 70 personas." Testimonio de refugiados recogido en Goz Amer, Chad, mayo de 2004.
"Atacaron Addar en julio de 2003, a las diez de la mañana. Llegaron al poblado varios vehículos y tres tanques, junto con camellos y caballo. Vi primero los vehículos y eché a correr. Todo el mundo se dispersó en distintas direcciones. En los vehículos había mujeres árabes, que participaban en el saqueo. Fui a una rambla próxima, por encima de la cual pasaron después dos aviones Antonov. Mataron a 10 personas, entre hombres y niños. Mi grupo huyó luego a Abu Talah, que está a dos días de camino de Addar. Después de Abu Talah nos atacaron y tuvimos que escapar más allá. El ejército ocupó la ciudad, así que no pudimos quedarnos allí. Mes y medio después llegamos a la frontera." Testimonio de Hajja Abdel Jaber, de 19 años, a quien Amnistía Internacional entrevistó en el campo de Mile, Chad, en mayo de 2004.
"Los árabes y las fuerzas del gobierno llegaron por los dos lados del poblado con vehículos, a caballo y en camello, y armados con grandes armas. Me oculté para ver cuántos eran. Los árabes rodearon el poblado con más de un millar de caballos. Había también un helicóptero y un avión. Arrojaron más de 200 proyectiles sobre el poblado. Contamos más 119 personas muertas por el bombardeo. Luego los árabes quemaron todas las casas y se llevaron todos los productos del mercado. Un buldózer destruyó las casas. Quemaron los automóviles de los mercaderes y robaron los generadores. Dijeron que querían conquistar todo el territorio y que los negros no teníamos derecho a quedarnos en la región." Testimonio de un jefe local de la zona de Abu Gamra, situada entre Tina y Kornoy, en el que describe la magnitud de la destrucción llevada a cabo en su poblado (extraído del informe de Amnistía Internacional Sudan - Darfur: Too many people killed for no reason, de febrero de 2004. Disponible en inglés en http://web.amnesty.org/library/index/engafr540082004).
"En junio de 2003, el gobierno reunió soldados y yanyawid. Dispararon contra nosotros cuando quisimos salir del poblado. Algunos de nuestros hombres murieron y otros escaparon. A mi marido lo mataron durante el ataque. Algunos de nuestros hombres tenían armas y opusieron resistencia. Yo me marché con los niños, y los yanyawid nos atacaron otra vez por el camino." Testimonio de una mujer en el que describe un ataque al poblado de Kolba.
"Era temprano, cuando oímos ruido y salimos a ver qué ocurría. Al abril la puerta vi a unos yanyawid apuntándome con un arma. Me dijeron que me detuviera y me apuntaron con sus armas. Había yanyawid por todas partes. Les vi sacar hombres de todas las chozas, sobre todo hombres de entre 16 y 35 años. Los sacaron del poblado. Se llevaron lo que quisieron, dinero y pertenencias. Llevaron a los hombres fuera del poblado en automóvil. Vi el automóvil ir y venir a por más cada 10 minutos. Llevaron a los hombres detrás de la montaña. El ejército del gobierno estaba allí con sus armas, pero no quemó el poblado ni saqueó. De todos modos, estaba allí con los yanyawid. Detrás de la montaña los mataron, y a algunos los detuvieron. Ese viernes mataron a 116 personas. Vi los cadáveres detrás de las montañas. Mataron a mi hijo Isa Ibrahim Shagar, que tenía 23 años. Se llevaron lo que teníamos. Les oímos disparar contra la gente. A los que detenían les decían que fueran a ver a [líder de los yanyawid] para pagar por su liberación. Eso fue todavía el viernes. Los detenidos estaban atados: con los brazos por detrás del cuerpo, tenían que quedarse tumbados boca abajo en el suelo, y los golpeaban. Los golpearon fuerte hasta que tuvieron las cabezas ensangrentadas. Nos dijeron que los que tenían entre 16 y 35 años no podían pagar, que sólo los mayores de 55 podían. Pedían 500.000 libras sudanesas por persona. Sólo ocho personas pudieron pagar. A los demás, hombres, mujeres y niños, los dejaron bajo los árboles fuera del poblado, y los yanyawid no permitieron a nadie moverse de allí. Oímos a mujeres que habían ido a recoger leña y fueron violadas. Había una niña de 15 años (no sé cómo se llamaba) a la que los yanyawid violaron al ir a por leña. A los que estaban todavía detenidos les dijeron que subieran a los vehículos, porque iban a llevarlos a la policía de Garsila. Pero los llevaron detrás de las colinas y los mataron. Algunos de nosotros pudimos subir a las colinas y ver lo que hicieron. El sábado mataron al resto de los hombres. Esta vez no utilizaron sus armas; les retorcieron el cuello. Un yanyawid se ponía detrás del hombre para sujetarlo y otros le torcían el cuello hasta que se rompía." Testimonio de un habitante de Deleij, de 61 años, al que Amnistía Internacional entrevistó en Goz Amer. Contó que en dos días habían matado a 255 personas. Entre el 5 y el 7 de marzo de 2004, agentes de las fuerzas armadas y los servicios de información militar sudaneses, acompañados de miembros de las milicias yanyawid, detuvieron a más de 130 personas en 10 pueblos de la provincia de Wadi Saleh, estado de Darfur Occidental. Todos los detenidos eran fur, el mayor grupo étnico de Darfur. A los hombres, les vendaron los ojos y, en grupos de unos 40, se los llevaron en camiones militares a una zona situada detrás de una colina próxima al poblado de Deleij. Entonces les dijeron que se tumbaran en el suelo, y una fuerza formada por unos 45 miembros de los servicios de información militar y de las milicias yanyawid los mató a tiros. Fuente: La Insig.











2 comentarios:
Impresionante recopilación, Juan.
Pues esto es lo que sucede cada día y no pasa nada. Pero eso sí, a los palestinos los tenemos en casa a todas horas.
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