Hay un momento en el que sólo se puede aludir a la persona de Zapatero con los peores denuestos , sin embargo, definir como imbécil al Mr. Bean ibérico no es injurioso sino descriptivo. Estos días el Imbécil y su caterva de ladrones, los mismos que organizaron el GAL, con sus 29 asesinatos, y a cuyas víctimas enterraron en cal viva tras arrancarles las uñas, andan enloquecidos aullando contra los judíos. Se rasgan las vestiduras como muestra de dolor, claman venganza contra los israelíes entre rebuznos de "Alá es grande" y acusan a Israel de estar cometiendo un genocidio con los palestinos, omitiendo toda referencia a las muertes producidas en Israel por los ataques indiscriminados de esos terrorista musulmanes de Hamás. Por otro lado, lamentablemente, los comparsas de Zapatero jamás han manifestado tanto furor contra los crímenes de ETA, y se han echado en falta los gimoteos solidarios de esos cómicos deleznables, bufones sin gracia cuando no simples monstruillos de feria, con las víctimas españolas del terrorismo.
Zapatero, presidente gracias al atentado del 11-M, perpetrado según él sólo por terroristas moros, se ha convertido en la celestina de Hamás, en la alcahueta zascandileante despreciada por los líderes mundiales, y en una trotaconventos admirada únicamente por un pintoresco rey que fusila a indefensos osos borrachos en los Cárpatos.









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