Por Marta Colmenares.
Pero que Gregory Umanés, un preso político, que tiene 30 años de condena, que producto de las torturas tiene medio corazón muerto y le produjo un infarto, negada como le es, por razones humanitarias una medida para vivir en otro ambiente y el tratamiento médico adecuado, le haya tocado renunciar a comer una de esas ratas que matan los penados para mitigar el hambre, es parte de toda ese sobrevivir inclemente que le toca. Leer más....