El 22 de enero de 1999, el misionero australiano Graham Staines y sus dos hijos , Philip y Thimothy, de 9 y 7 años de edad respectimamente, fueron quemados vivos en el Estado indio de Orissa por radicales hindúes. Ahora, se han cumplido 10 años de aquel atroz hecho, pero nada, sin embargo, ha cambiando en la India, donde la mayoría hundú persigue no sólo a los cristianos con gran ferocidad, sino también a otras minorías religiosas como es el caso de los sikhs.
Si bien de las matanzas de cristianos del pasado verano, en las que colaboró la policía, no tenemos muchas filmaciones de las bestias de Brama en acción, sí nos podemos hacer una idea de la brutalidad del progrom visionando el vídeo en el que se observa el apaleamiento de un mahometano por una multitud furiosa hindú.
Entre agosto y noviembre de 2008 fueron asesinados más de 500 cristianos en Orissa, hubo 50.000 desplazados y miles de casas fueron incendiadas, además, un número indeterminado de pastores protestantes fueron despedazados a machetazos y quemados vivos sacerdotes y monjas. Sin embargo, la respuesta de las naciones "civilizadas" fue el más ominoso silencio, puesto que las víctimas no eran palestinas.