La derecha que no es derecha o el centro que teme ser definido como extremo centro, ha emprendido una campañita en la que se advierte muy seriamente a los católicos de las gravísimas consecuencias morales que del apoyo a Rosa Díaz se pueden derivar, así como del hecho de no votar al Partido Popular. Afirman que Díez acude a fiestas de “desviados” como la del Día del Orgullo Gay, pero ninguna acción legal han emprendido estos depositarios de la moral pública por las infamias de que es víctima la Iglesia católica en esos desfiles degradados. Y esto no es sorprendente, puesto que cuando una vieja bruja llamada Maruja Torres llamó “hijos de puta” a los votantes del necio Rajoy, no hubo querella, ni el menor gesto de defensa para los injuriados, es decir, sus votantes. Por otro lado, si damos por válida esa argumentación del P.P ¿es lícito votar a Gallardón, el que gozoso une en matrimonio a homos? ¿y qué podemos decir de nuestra Esperanza, que posa alegre junto a sonrientes travestidos? También acusan a la exsociata de mantener una postura no contraria al aborto, pero ¿qué hicieron los bravos jerifaltes del P.P durante ocho años para evitar la carnicería de prácticas abortivas de hasta ocho y nueves de gestación? ¿la Consejería de Sanidad de Madrid jamás tuvo la menor noticia de semejantes atrocidades? Es más ¿nadie recuerda que el repeinado Gallardón pretendió que las menores de edad pudieran tener libre acceso a la píldora abortiva? Qué moralidad tan podrida poseen en Génova 13, y hasta qué punto han confundido a sus votantes con los borricos iletrados de convicción ovejuna que votan La Pesoe. Pues los casposos rampantes de Rajoy, Lassalle y el señorito andaluz cuyo alias es Arenas Movedizas, al parecer están al borde del abismo y dispuestos a dar un paso al frente. Animalicos.