Todo comenzó cuando un musulmán acusó a Hector Aleen, de 55 años de edad y director del Peace Worldwide, de haberle enviado al móvil un mensajito cuyo texto era blasfemo. Inmediatamente comenzó la clerecía sarracena a lanzar quejumbrosos alaridos exigiendo la horca para el cristiano blafemo, y la noche del 22 de enero, asaltó la policía el domicilio del presunto injuriador de la causa mahometana, momento en que fue detenido. También los musulmanes sufren el rigor de la Ley Anti-Blasfemia, como los mienbros de la minoría herética Ahmadi. Recientemente, tres adeptos de ésta confesión de 45, 15 y 14 años, fueron acusados de haber escrito palabras ofensivas para Mahoma en las letrinas de una mezquita. Fuente Asianews.it
Más información sobre el vídeo en Martha Colmenares. El Legado del Profeta

2 comentarios:

On 31 de enero de 2009 05:20 , Margot dijo...

Es triste ver que un "constructo" de la Humanidad (díganse, leyes, creencias, articulaciones... religiones y dioses) acabe por ser el monstruo que lo devore...

Un abrazo, Juan (hoy no importa mucho, si es republicano... prefiero, el término humano).

 
On 31 de enero de 2009 14:43 , Juan dijo...

Hola, Margot
Pues esa es la realidad y siempre ha estado ahí. Sin embargo, y a pesar de todo, no nos podemos resignar ...
Saluditos.