Todos los movimientos totalitarios son sumamente eficaces urdiendo patrañas y traficando con embustes. La propaganda la manejan con maestría y sus mentiras terminan calando en una población que, en ocasiones, está dispuesta a creerse cualquier cosa. Pero las estafas ideológicas y la publicidad engañosa, como es la llamada "causa palestina", tienen al igual que todas las cosas de este mundo una fecha de caducidad.