El régimen basura de Chávez hace semanas que ha iniciado una despiadada campaña contra los venezolanos judíos y, ahora, está recogiendo los frutos. A las pintadas en los muros de las sinagogas ha seguido el saqueo de estos lugares de culto por los desarrapados chavistas, elementos de la hez social de Venezuela. Como en la Alemania nazi o la Italia fascista, líderes demagogos sin formación, verdaderos asnos con veleidades genocidas, lanzan al lumpen y a la delincuencia común contra las comunidades judías acusándolas de los más terribles crímenes. Sin embargo, algunos excesos se terminan pagando, y Chávez puede acabar sus días colgado por el pezcuezo o por los pies y arrastrado por las calle como sucedió con Mussolini. Chávez, que ha traspasado todas las lineas rojas, todos los límites, actúa promocionando las ideas criminales de Ahmadineyad y Hamás sin que nadie le advierta de las consecuencias de sus actos. Y como en los tiempos en que se producía la Shoá, las democracias mantienen un silencio cómplice en el mejor de los casos. La historia se repite. Más información en Martha Colmenares.