A los muslimes se les está acabando la paciencia con nosotros, puesto que según ellos las enseñanzas del Prefeta son tomadas por algunos infieles a chirigota. Y braman que no sólo se dibuja al Mensajero con la aviesa intención de escarnecerlo, sino que también se hace pública mofa de su doctrina revelada por el mismísimo Alá. No admiten con la debida serenidad los hijos del más Grande nuestras chanzas, chascarrillos y comentarios jocosos que son condenados por ellos con la máxima severidad, al tiempo que advierten a los chistosos sobre los graves riesgos que corren sus pescuezos. Por supuesto, los líderes occidentales son sumamente comprensivos con la morisma que amenaza, y hacen suyo su dolor cuando se ofende al Profeta. Sin embargo, éstos mismos personajes no dan muestras de horror por la violencia que las mujeres sufren bajo la tiranía fanática del Islam, una superstición macabra que permite el sexo con niñas de 9 años.Y mientras algunas viejas gordas por arrobas de la izquierda exhiben sin el menor sentido del ridículo sus duras cabezas adornadas con pañolones musulmanes, en las naciones de la Umma los padres asesinan a sus hijas violadas para poder de esta manera lavar el "honor" de la tribu, y niñas de 9 años son casadas con sujetos que superan la cincuentena. Pero estas cuestiones "culturales" con efectos devastadores en el organismo de las menores, no tienen entidad suficiente para mover a compasión, y en consecuencia, nuestros políticos profesionales guardan un ominoso silencio al repecto, aunque se duelen grandemente por los chistes y caricaturas del "Profeta".









1 comentarios:
Creo que los estas sobrestimando. Tras tan mala leche en realidad lo que se esconde es mucha inseguridad. Son como los perritos falderos que ladran mucho, mientras que las razas grandes son más tranquilas porque estan más seguras de si mismas.
Pueden hacer mucho daño, pero en el peor de los casos lo que van a conseguir que un día se acabe nuestra paciencia y... supongamos que Rusia, o China, decide lanzarle un pepinazo nuclear a la Meca para acojonarlos a todos.