Si una musulmana no lleva en la casa de su marido el velo, puede que éste le dispare varios tiros y que uno, al menos, le alcance el especuezo. Y esto es lo que le ocurrió a la mujer que aparece en el vídeo.

En otras ocasiones los maridos se ven obligados a tirar por el balcón a la conyuge desobediente para que aprenda una lección de humildad, pero llevando el preceptivo velo, por supuesto. De lo expuesto se desprende que no es en modo alguno fácil depositar en la basura el burka o prendas similares, puesto que las consecuencias pueden ser muy poco gratas. Pero ¿quienes somos nosotros, imperialistas de boñiga, para criticar otras formas culturales?