"Cortadles la cabeza, ya sea donde trabajan o en sus hogares, y decidles que los musulmanes ya no son esclavos". Esto es lo que afirma la filial norteafricana de Al-Qaeda en Argelia, que amenaza de esta forma a los más de 50.000 chinos que trabajan en esa zona gográfica. Pero estos anti-esclavistas musulmanes que elevan a la mujer mahometana a la noble condición de cabra, en el mejor de los casos, también extienden sus advertencias a todo ciudadano del Celeste Imperio que se encuentre en Arabia y Oriente Medio.
Como se ve la morisma mundial anda enardecida porque 46 uigures murieron en la revuelta que ellos mismos iniciaron, y en la que dieron muerte a 136 chinos infieles, mediante la tradicional técnica islámica del degüello o el linchamiento. Y con notable desfachatez afirman algunos líderes mahometanos como el turco Erdogán, que el pueblo uigur, tan rico en buenas cualidades, está siendo víctima de un cruel genocidio. Sin embargo, la población uigur que en 1946 era de 3.200.000 personas, hoy asciende a 10.000.000 y, por otro lado, no es objeto de las estrictas medidas de la política del hijo único. Lo que omite el indeseable Erdogán, es que la Turquía musulmana asesinó a más de un millón de cristianos armenios a principios del siglo XX, y que en la actualidad, los escasos cristianos turcos viven bajo el acoso policial. La prepotente china, la que extermina a los disidentes y aplasta sin contemplaciones a los tibetanos, ahora, siente miedo, puesto que sus intereses económicos en el mundo moro son grandes e Irán es la suministradora del 40% de sus importaciones petrolíferas.

2 comentarios:

On 15 de julio de 2009 23:20 , Señor Ogro. dijo...

Personalmente, dudo que china tenga miedo de Alqaeda. Si acaso, que se ande con cuidado el pais que acoja a los terroristas, no vayan a ver como se empiezan a acumular divisiones chinas en su frontera..

 
On 16 de julio de 2009 12:16 , Anónimo dijo...

Migueltesorillo. Lo que deberia hacer Obama es enviar a los 16 uigures a China y les den lo que merecen. En China no hay opinión pública, que contentar y haran su tradicional mano dura, que ya sufren los tibetanos.