En julio de 2009, un tendero llamado Ghafoor, eliminó a su competidor cristiano, llamado Masih, gritando en plena vía pública que éste último había rasgado páginas del Corán y hecho observaciones inconvenientes sobre la persona del Profeta. Además, para que nadie quedara en la ignorancia del crimen... utilizó los altavoces de la mezquita para dar mayor difusión a su dolor. Como consecuencia de sus prédicas el comercio del joven Masih fue saqueado y él apaleado por los furiosos mahometanos. Más tarde, el cristiano fue detenido por la policía, puesto que la simple denuncia por blasfemia implica la inmediata detención. Ahora, ha sido condenado a 10 años de prisión y al pago de 100.000 rupias (1.170 dólares) Para un cristiano, una condena por blasfemia cumplida en una prisión de Paquistán, equivale a sentenciarlo a muerte, y los precedentes son clara muestra de ello. Europe News/The Religion of Peace.
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Arabia Saudí. Un japonés, daba una conferencia cuando su señora, también hija del Sol Naciente, sentose junto a él. Y es esto llegaron los elementos de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, que, con grandes aspavientos detuvieron a los estupefactos nipones. Pero ¿Qué hacían dichos nipones en la patria de Mahoma? Pues habían sido invitados por una asociación saudí que promociona intercambios culturales entre ambos países... sin embargo, alguien olvidó advertir a la súbdita de Akihiro de que no debía abandonar la zona asignada para las féminas en el lugar de autos. En Arabia, hombres y mujeres deben permanecer separados en lugares públicos, aunque sean cónyuges. Arab News.
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Kuala Lumpur. ¡Qué horror!... en algunas mezquitas de la ciudad han aparecido cabezas de cerdo, animal impuro según el Profeta (Alá, lo haya perdonado)
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Los principales sospechosos de este penoso incidente sacrílego son los cristianos, grupo religioso minoritario que ha visto como sus iglesias eran incendiadas en los últimos días. Asianews.it. Espero que a nadie se le ocurra la locura de arrojar un jamón de jabugo en una mezquita...

1 comentarios:

On 28 de enero de 2010 13:55 , Anónimo dijo...

¡No, por supuesto, a nadie cuerdo se le ocurriría arrojar un jamón de jabugo en una mezquita! ¡Qué sacrilegio y qué desperdicio!... ¡No se hizo la miel para la boca del asno!

Ladin, apóstata islámico convertido a la religión verdadera: "La jabugoterapia ibérico-metafísica 5Js."