
Un comerciante católico, Munir Fatuji, fue asesinado el lunes en su almacén a manos de desconocidos que dispararon desde un coche contra su tienda en Sahaba, barrio del oeste de la ciudad, situada a 350 km al norte de Bagdad, indicó la policía. El domingo fue otro, Rayan Salem Elias, quien murió delante de su casa, en el este de Mosul.
“La minoría cristiana se ha convertido en un asunto importante en las elecciones y siempre ocurre así antes de los comicios. Dos cristianos murieron desde la apertura de la campaña electoral (el viernes)”, declaró Hazem Girgis, diácono siriaco ortodoxo de la iglesia San Efrén del barrio de Churta, en el centro de Mosul.
“Estamos aterrorizados. Nos matan para vaciar Mosul de su principal componente y las fuerzas de seguridad no son capaces de ofrecernos la seguridad”, dijo.
En un informe publicado en noviembre, la organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) había afirmado que las minorías, en especial cristianas, del norte de Irak, son víctimas colaterales del conflicto entre árabes y kurdos por el control de territorios disputados y deben ser protegidas.
Las minorías objeto de los ataques y presiones son 550.000 cristianos, 220.000 yazidis (secta acusada de ser adoradora del diablo) y 60.000 chabaks (minoría étnica), así como las minorías turkmenas y los kurdos kakais (pequeña comunidad con creencias sincréticas).
A fines de 2008, una campaña de asesinatos y violencia contra objetivos precisos dejó 40 muertos entre los cristianos, causando la salida de Mossul de más de 12.000 personas. Minuto Digital.
El sobrino del jeque Azmi Azzam, de 40 años, nos enseña la mezquita que lleva el nombre del líder. Cuando habla de yihad, se refiere a la lucha en todo el mundo. "No queremos matar a nadie, pero recomendamos a todos (los occidentales) que pongan fin a la oscuridad de sus vidas y se conviertan a la fe verdadera, el islam", exclama sonriendo. "Además, algún día volveremos a Al Ándalus(la Andalucía musulmana), con el que continuamos soñando". Mientras habla, mira de reojo a su tío abuelo, el hermano del jeque Abdalah. Este le interrumpe y sentencia: "Así es. Nosotros rechazamos la violencia, pero, como decía el profeta Mahoma, todo lugar que en algún momento fue islámico, siempre lo será".









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