El señor Abdennur Prado, escribe en su blog que el islam condena las corridas de toros, por cuanto contravienen las enseñanzas del Profeta y suponen un trato cruel para los animales. También Hitler, amante declarado de los animales y vegetariano confeso, habría condenado los festejos taurinos por zafios e inhumanos.
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Afirma el señor Prado (Que Alá lo ilumine)
El Profeta prohibió a sus seguidores el causar daño a cualquier animal y les pidió que se aseguraran de estar cumpliendo con sus derechos. Los animales tienen su dignidad. En el Corán se dice que tienen alma y que forman comunidades igual que los humanos. Y los versículos 37-38 del capítulo 6 señalan que los animales también accederán al Paraíso"
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Pero ¿También serán agraciados con la visión beatífica del Paraíso los perros y cerdos? Interesante cuestión teológica.
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Prosigue el notable defensor de los animales:
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"En otra ocasión, el Profeta narró la historia de una mujer que fue arrojada al Fuego del infierno por tratar mal a su gato: no le dio de comer ni de beber mientras lo tuvo encerrado, ni le dejó salir para que se alimentara de insectos y cazara sus presas. Y también prohibió cazar por placer. Dijo: “Quienquiera que mate a un gorrión o a un animal mayor sin respetar su derecho a existir, tendrá que dar cuenta por ello en el Día del Juicio”. Y en otra tradición dice que será el propio pájaro quien le pedirá cuentas por lo que le hizo, y pedirá a Dios que le haga justicia."
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Es decir, quien matare a un gato, será arrojado al fuego eterno del Infierno. Y quien por motivos de honor, asesinare a una mujer, ascenderá al Cielo. Lo mismo sucederá con quienes eliminen a los adúlteros, homos, infieles, apóstatas y, muy especialmente, a los judíos avaros de narices romas. Alabado sea Alá.
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"Por todo ello, no puedo sino suscribir lo dicho por el escritor Francisco González Ledesma en el Parlamento catalán: “El que pague por ver cómo a un ser vivo y noble le clavan eso debería pedir perdón a su conciencia y pedir perdón a Dios”. Y también las palabras de Jesús Mosterín, afirmando que el hecho de ser una tradición ancestral no es una excusa."
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Traca final del señor Prado:
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También son tradiciones la ablación del clítoris o la costumbre china de vendar los pies de las niñas o la costumbre india de quemar vivas a las viudas, y nadie duda de que deben ser prohibidas. El problema se da cuando miramos con ojos críticos las tradiciones salvajes de los otros y somos indulgentes con las nuestras. Se me dirá, con razón, que en los casos mencionados no se trata de animales, sino de personas. A esto solo puedo contestar: en el fondo de la cuestión está el desprecio de los animales, típico de determinada tradición occidental, y del cual los toros no son más que un ejemplo extremo. Un desprecio que delata una de los rasgos más oscuros de nuestra civilización, del cual los toros son una evidencia.
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Aquí tiene el sheik Prado un vídeo reciente, en el que se demuestra cómo se trata a los animales en Egipto, con mucho amor y ternura. Por cierto ¿Quién le ha dicho al shiek que en India, las viudas indúes se lanzan desesperadas a las piras funerarias de sus amados esposos? ¿de donde saca la noticia, asombrosa, según la cual a las niñitas chinas les vendan los pies? Parece que el ínclito muslim sufre una laguna histórica de más de un siglo.
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Que a estas alturas de la historia los musulmanes , que practican el sangriento y doloroso rito halal para sacrificar a los corderos, clamen contra las corridas de toros por ser una muestra de crueldad, no sólo causa pasmo, sino también vergüenza ajena. Pero, como dijo Don Alonso Quijano: "Sancho amigo, cosas veredes"

1 comentarios:

On 26 de marzo de 2010 01:03 , Señor Ogro. dijo...

Es muy sencillo, atacando a los toros, atacan a España, y facilitan la vuelta de Al'andalus. No por nada andan como locos atacando todo lo que signifique España, reconquista, etc.