Siguen los asesinatos de cristianos en Paquistán.
Los hermanos Waqas y Zeshan Masih, de 14 y 12 años de edad respectivamente, trabajaban para un empresario musulmán desde hacía dos años como aprendices. Y como ambos hermanos se tomaron un día de asueto sin comunicación previa a su empleador mahometano, éste les increpó llamándoles "choora" (calificativo despectivo dirigido a los cristianos) y les atacó con una barra de hierro. Zeshan, fue herido, pero su hermano Waqas murió en el lugar donde se cometió la agresión a consecuencia de los golpes que recibió en la cabeza y la espalda. Pakistan Christian Post/ The religion of Peace.
El 28 de abril, en Quetta (Beluchistán) un ciudadano cristiano, Zulfiqar Gulzar, fue asesinado en la calle por personas aun no identificadas, ante el desconcierto de la comunidad local, que pide claridad sobre el delito y justicia.
El mismo día en la ciudad de Sargodha, en Punjab, un peluquero cristiano de 29 años, Marwat Masih, fue perseguido y violado por un grupo de musulmanes, que lo acusaban de haber cortado la barba a un joven musulmán.
También en Punjab, en los últimos días en la ciudad de Murree, la escuela de niñas “St. Deny’s Girls High School”, dirigida por la Iglesia Protestante de Pakistán ha sido incendiada. Las investigaciones siguen la pista de grupos fundamentalistas musulmanes (los llamados “talibanes paquistaníes”) que niegan la educación a las niñas y desea eliminar las obras sociales cristianas, como se ha visto también en los ataques que ocurrieron el pasado marzo, a las oficinas de la ONG de inspiración cristiana “World Vision” y a una escuela salesiana en Baluchistán.
En la capital Islamabad, por su parte, algunas Ong están protestando por otro caso de violencia contra una joven cristiana, después de el caso clamoroso de Shazia: se trata de Sumeria Pervaiz, de 14 años que trabajaba como sirvienta en la casa de Faheem Cheema, un comandante de la Aeronáutica Pakistaní. Acusada sin pruebas, de haber robado algunas joyas, Sumeria ha sido encerrada, golpeada y torturada durante cinco días para obtener una confesión que la niña, inocente, no ha concedido. Ahora está hospitalizada y podría quedar paralítica de las piernas.
La Comisión “Justicia y Paz” en el seno de la Conferencia Episcopal, ha pedido nuevamente la atención del gobierno por los frecuentes casos de violencia, de amenazas contra la libertad y la propiedad de los cristianos en Pakistán.
“Los episodios de violencia contra los cristianos se suceden en diferentes zonas del país con mucha rapidez. Las víctimas son en su mayoría pobres y marginados, que viven en suburbios o zonas remotas. Pero muy pocos incidentes llegan a los medios de comunicación: es la punta del iceberg. La mayor parte de la violencia ocurre en el silencio o la indiferencia general”, ha señalado en una entrevista con la Agencia Fides Francis Mehboob Sada, Director del “Christian Study Center” de Rawalpindi, un centro de investigación que monitorea los derechos humanos en el país . “Estamos preocupados, y continuamos adelante en nuestra lucha por los derechos de las minorías”, afirma.









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