Quisiera confesar algo que me ha pasado…

es horrible…

….no sé si podré superarlo.

Escuchen por favor…

Me llamo María J. y soy una activista de izquierdas que lucho por el pueblo “palestino”, concienciada y solidaria, practicante de TAi Chi y obsesiva compradora de pañuelos palestino.

Esta es mi historia.

Ya, en ocasiones anteriores, me había fijado en aquel apuesto y atractivo hombre que de vez en cuando pasaba por el Ayuntamiento donde trabajo eventualmente, gracias a mi cuñado, el conserje, que conoce al concejal de festejos y a mi carnet del PSOE que me saque unas semanas antes de la convocatoria de contratación.

Pero aquel día fue diferente.

Se dirigió a mi mesa y mirándome fijamente a los ojos me pidió información sobre subvenciones a empresas que colaboran con causas humanitarias en el tercer mundo. Durante minutos estuvimos hablando sobre las injusticias sociales y poco a poco me vi cautivada por su cálido discurso y sus atentos modales.

Creo que me enamore aquel día.

Desde entonces eran no pocas las noches que lo imaginaba abrazando mi cintura en alguna manifa antiisraelí. Este pensamiento provocaba ardores y desataba mi pasión tantas veces reprimida . Me di cuenta de que sus visitas al Ayuntamiento se hacían más frecuentes y que siempre tenia una excusa para acercarse a mi puesto de trabajo y entablar unos minutos de conversación conmigo.

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“…eran no pocas las noches que lo imaginaba abrazando mi cintura en alguna manifa antiisraeli…”
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Yo por mi parte, empece a ir al trabajo con faldas mas cortas y trajes mas ajustados pensando en la posibilidad de encontrármelo nuevamente. Hasta que finalmente… ocurrió lo inevitable, algo que por otra parte los dos deseábamos que ocurriera.

Aquel día quedamos para cenar.

Me dije a mi misma que no perdería la oportunidad que se me ponía al alcance de la mano. Aquel día renuncie a ir a clase de Tai-Chi para preparar a fondo la cena. ¡Y vaya si lo hice!. Mi microfalda de lycra y la ajustada camiseta dejaba poco a la imaginación . Por otra parte mi maquillaje carmesí mostraba a las claras que quería “guerra” aquella noche, pues desde hacía años me encontraba ayuna de afecto masculino.

Supe que había acertado con mi atuendo cuando mi octogenaria madre, con la que vivo desde siempre, tras sus gafas culovaso, me dijo dulcemente : “¿Ridiela, Aonde vas, niña? ¡¡Si pareces un p*t*n verbenero !”

La velada en su casa fue inolvidable. Cada vez que me miraba saltaban las chispas, su conversación me tenia subyugada, pero yo estaba mas atenta a su pantalón….el vino, las velas, la chimenea de su lujoso loft decorado con motivos tribales…hicieron su trabajo.

De repente me vi encima de el desabrochándole con furia su camisa . Hacia mas de una década que no “conocía bíblicamente” a ningún varón, desde que mi novio me dejó semanas antes de la boda (quitándose así la careta de sionista que había llevado hasta aquel entonces) por no querer ir de luna de miel al campamento de refugiados de Yan Yunis en Gaza…¡el muy fascista queria ir a Benidorm!. Acabé derrengada, aquel hombre me hizo suya y yo, lejos de oponer resistencia colabore activamente, por una noche me sometí, en todas las posturas imaginables, a los dictados de la lujuria de aquel hombre que me “sacrifico” en el altar de cupido.

Me sentía como una diosa del amor y del deseo. Como una moderna, concienciada, activista y boicoteadora Venus.

Pero al despertar al día siguiente hice un descubrimiento horripilante, algo que me dejo paralizada, sin aliento y que me iba a dejar traumatizada para el resto de la vida. Al abrir el frigorífico que tenía en su cocina observé que tenia…

¡¡¡Horror!!!…

una bolsa de ensaladas Florette, ¡Sardinas en lata Isabel! ¡Una cerveza cruzcampo! ¡Varias cocacolas!, y lo peor de todo…

¡¡¡¡UN BOTE DE TOMATE HEINZ!!!!

Quedé sobrecogida. Mi espanto fue a mas cuando, casi sin aliento, al volver a la habitación vi que cogía unos calzoncillos Calvin Klein comprados en Mark & Spencer, y había encendido el aparato de aire acondicionado White Westinghouse para para ver su correo en su ordenador “intel inside” adquirido en El Corte Inglés

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¡¡¡Era un sionista!!!

Me siento sucia…

…muy sucia”

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Biblioteca Básica de Literatura Actual de Patria Judía.