jueves, 4 de agosto de 2016

Apología de la desvergüenza: los ayatolas acusan a los saudíes de maltratar a las mujeres

HispanTV, el ente tóxico iraní que jura por Alá no haber subvencionado jamás a los podemitas, publica un artículo, aderezado con un vídeo, en el que afea a sus enemigos sunitas de Arabia el hecho no tratar con la debida delicadeza al género femenil. Y tales cosas las profieren los ayatolas, los mismos que admiten el matrimonio de adultos pedófilos con niñas de 9 años, los que lapidan a las adúlteras ciertas o presuntas, los que obligan a sus súbditas a salir a la calle cubiertas con una siniestra mortaja negra…

HispanTV. ¿Qué debe hacer usted si su mujer se porta mal? ¿Qué hacer si ella comete un error? Aquí le presentamos la receta eficaz.
Le resumimos 3 pasos esenciales para darle a su mujer su correctivo necesario, y para que usted la tenga bien disciplinada.

Ayatola iraní
Primero, usted debe recordarle sus deberes y dialogar con ella para que entienda. Segundo, si su mujer no entiende o no se arrepiente de su error, abandónela en la cama, póngala en una cama individual, dele la espalda. Y tercero, si insiste, proceda a los golpes o azotes, pero no con un palo grande.

Esta es la receta para someter a su mujer que la televisión nacional transmite en Arabia Saudí a través de un terapeuta especializado. Ya desde la pregunta viene el problema: ¿Qué hacer si su mujer se porta mal…? Hay que enseñarla y educarla como si fuera un perro o un animal, esa es por lo menos la idea de lo que es un ser humano de sexo femenino en ese país.

Quizá el miedo a saber que la mujer es un santuario divino que produce vida. Quizá el miedo a aceptar que su cerebro científicamente es más capaz. Quizá el miedo a aceptar la inseguridad masculina. Quizá miles de tabúes. Pero el asunto es que la mujer en Arabia Saudí está borrada del mapa de la dignidad.

Los hombres saudíes, justificándose en su torcida interpretación de su religión, promovidos por su propio Gobierno y cobijados por la costumbre de su arbitraria sociedad, se dan el lujo de poner a la mujer en el piso. No sólo con golpes.

Las organizaciones mundiales de Derechos Humanos, Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) no se cansan de denunciar estas atrocidades contra el mundo femenino.

HWR en su último reporte (World Report 2015: Saudi Arabia) asegura que la sociedad a pesar de las denuncias internacionales, la conducta nociva y violatoria contra la mujer en Arabia Saudí, sigue igual.

La mujer es considerada inepta, ineficaz, incapaz, disminuida, no inteligente, y no digna. No puede salir sola de casa, no puede ir al doctor sin su tutor, padre, o esposo; no puede viajar, conseguir un pasaporte, conseguir trabajo, y no puede hacer nada que no lo autorice su dueño.

No pueden incluso leer una revista femenina que no haya pasado previamente por la censura. Está prohibido que conduzca coche porque no es apta. Y no sabía qué era votar en una elección hasta el año pasado. Pero lo peor que puede hacer, es desafiar a su hombre, contradecirle su verdad, blasfemar contra su creencia o su Gobierno, porque eso significa que le cortarán la cabeza y la colgarán en público.

Hoy en Detrás de la Razón, como si viajáramos al pasado, estudiaremos: ¿En qué argumento se basan para golpear a la mujer? ¿Qué ley protege al hombre para que humille, azote y menosprecie a la mujer? ¿Por qué está ausente el conocimiento científico y social, y los argumentos epistemológicos que les dan derechos e igualdad a las mujeres y a los hombres? ¿Según su creencia, qué pasa si no se somete a la mujer? ¿Por qué tienen miedo de que la mujer se rebele? ¿Por qué las potencias del mundo permiten esta violación atroz? ¿Por qué en vez de sancionar a Arabia Saudí, utilizan este país como fuente de negocios de armas y energéticos? ¿La ideología que practica Arabia Saudí es una de las bases del terrorismo que ataca al mundo?


Detrás de la Razón trata en este capítulo este urgente tema. A las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis de la tarde; México y Colombia, doce del día; Madrid, ocho de la noche.

No hay comentarios: