lunes, 8 de agosto de 2016

La Cataluña de Companys: “Le amputaron la lengua y los órganos genitales, le sacaron los ojos”

SOMATEMPS. Sacerdote. Nació el 22 de enero de 1903 en Forés (provincia y arzobispado de Tarragona); bautizado el 25 del mismo mes en la iglesia de San Miguel Arcángel, de la misma población.

El pequeño Tomás, a los siete años, presidía el rosario en la iglesia parroquial. Fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1928. Fue destinado como vicario en Altafulla y se doctoró en la Universidad Pontificia de Tarragona.

Ejerció su ministerio sacerdotal como vicario a las parroquias de Altafulla y en la Santísima Trinidad de Tarragona, Riudecanyes, Sarral, Montbrió del Camp y Conesa. En Sarral no permitió que tocaran las campanas el Viernes Santo de 1934.

SU ÚLTIMA MISA.- Celebró la última misa el 21 de julio de 1936. Alrededor de las 22:00 horas abandonó la parroquia que regentaba para ponerse a salvo de la persecución religiosa. Se trasladó a pie a su pueblo natal, Forés, acompañado de sus padres. Permaneció pocos días en casa.

PERSEGUIDO Y HUMILLADO.- A las cinco de la tarde del día siguiente, 6 de septiembre de 1936, un grupo armado del comité revolucionario local se personó en la casa. El sacerdote huyó por una puerta trasera y se internó entre los matorrales. Más de treinta personas se lanzaron a la caza y captura del sacerdote. “Manos arriba; pasa delante”, le dijeron al encontrarle.

Ya entonces le empezaron a pegar, a escupirle y a mofarse de él. Lo condujeron al Ayuntamiento, a cuya entrada le esperaba su madre. Cuando llegó se abrazaron; y le dijo: “No llore mi muerte; no se vengue ni haga atentado alguno”. Luego, abrazando a su sobrino, le dijo: “Adiós; sé muy bueno”.

UN PUEBLO REVUELTO Y TEMEROSO.- El pueblo estaba revuelto y temeroso. El Comité local de Forés llamó a los de  Conesa y Sarral. Para condenarlo constituyeron un tribunal que le acusó, entre otras cosas, de no dejar tocar las campanas de la iglesia parroquial de Sarral el Viernes Santo de 1934, y de escribir en diarios católicos. El sacerdote, contestó: “Primero hemos de obedecer las leyes de la Iglesia”. A continuación le abofetearon y le escupieron. El Comité de Forés, al entregarlo a los de Sarral y Conesa, dijeron: “Haced de él lo que queráis”. Entonces lo introdujeron en un coche y se dirigieron hacia Solivella.

Durante el trayecto, por espacio de hora y media, empezó el cruento martirio del sacerdote. Le amputaron la lengua y los miembros genitales, le sacaron los ojos y le fracturaron la clavícula izquierda. La víctima iba desangrándose poco a poco.

EN SOLIVELLA.– Llegó Solivella tan exhausto que permaneció desmayado y sin conocimiento en la plaza mayor, durante media hora. La macabra comitiva se puso de nuevo en marcha y se dirigió al cementerio de la localidad. Como el camino era de herradura, lo bajaron del coche, fue arrastrado hasta el cementerio y lo precipitaron por un terraplén. El reloj de la iglesia parroquial tocaba, en aquel momento, las once de la noche del día 6 de septiembre de 1936. Los milicianos, siguiendo el pausado compás de las campanas, le descerrajaron once tiros a boca de jarro. Allí permaneció el cadáver, – que “presentaba toda suerte de cortaduras, – según declaró su madre al fiscal-, hasta el día siguiente en que se le dio sepultura,cubriéndole el cuerpo con unas lechadas de cal.

Por Francisco Basco.

Este artículo publicado por SOMATEMPS relata un caso...pero durante la represión "republicana" se llevaron a término miles de asesinatos perpetrados con la mayor crueldad, como el del obispo de Barbastro, a quien también le cortaron los testículos y al que, cuando todavía agonizaba tras ser fusilado, le arrancaron un diente de oro. 
Recordemos que sólo en la diócesis de Barcelona fueron masacrados 930 sacerdotes y monjas...como se indica en esta placa que  aparece en el claustro de la catedral. 


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