domingo, 27 de noviembre de 2016

Mujeres refugiadas huyen despavoridas de los centros alemanes de acogida para buscar un lugar seguro.

En los centros de refugiados de Stuttgart y alrededores se denunciaron el año pasado 105 casos de violación y robo, además de otros 77 en los que las víctimas de las agresiones fueron niños. Sin embargo, las autoridades locales confiesan que el número de casos no denunciados es “significativamente mayor”.

Por el momento, se desconoce cuál es la situación en Alta-Sajonia, pero ya se han tenido que habilitar… 20 centros destinados a mujeres maltratadas procedentes de los centros de refugiados.

Sylvia Haller, portavoz de una red de refugios situados en Baden-Württemberg, ha afirmado recientemente: "Los empleados de los refugios solicitan cada vez con más urgencia un lugar seguro para mujeres y niños".

En Heidelberg, también durante el año pasado, 50 mujeres y 58 niños tuvieron que abandonar el “refugio” donde eran víctimas de agresiones y palizas propinadas por familiares, pero otras 135 mujeres y 155 niños del mismo centro se vieron obligados a permanecer en el lugar de autos , ya que las autoridades no encontraron casas de acogida para ellos.

 En la ciudad de Giessen, cerca de Frankfurt, 15 mujeres de un centro de refugiados denunciaron en una comisaría haber sido víctimas de violaciones y otras formas de abuso sexual. Pero el caso más grave de criminalidad doméstica se produjo hace pocos meses cuando un sirio, muy arto de la libertad con la que actuaba últimamente su cónyuge, arrojó a los 3 hijos menores de ambos por la ventada del primer piso del alojamiento que se les había asignado.

Los “refugiados” musulmanes sirios, iraquíes y afganos han trasladado a Europa sus normas de conducta y costumbres. Así, en los centros de refugiados de la Unión Europea se practica la sharía; se celebran matrimonios concertados…a cambio de un estipendio para el vendedor, ya sea el padre o un hermano; se asume como lícito el maltrato a la mujer al tiempo que se le exige una absoluta sumisión; también se coacciona a la mujeres que han llegado solas a dichos lugares de “refugio” para que ejerzan el viejo oficio de puta, algo que se viene denunciando desde hace tiempo, pero con escaso resultado. 


La conclusión de todo esto no puede ser más inquietante: los países presuntamente mejor organizados son incapaces de salvaguardar en los centros de refugiados la integridad física y moral de los más débiles, algo que sólo puede producir asombro y, por supuesto, vergüenza. Por otro lado, ¿Puede garantizar froilan Merkel que todos estos seguidores de Mahoma, cuando se les conceda el Derecho de Asilo, aceptarán nuestras normas básicas de convivencia? … 

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