miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Fue un presunto menor magrebí quien el pasado 23 de diciembre asesinó brutalmente al poeta catalán Oriol Pons i Pons?

A la izquierda se encuentra el edificio donde residía Oriol Pons i Pons.
El escritor catalán Oriol Pons i Pons fue asesinado en su domicilio, sito en el barcelonés Paseo del Borne,  el pasado 23 de diciembre. Su cadáver, que fue encontrado en el dormitorio de la vivienda por los Mozos de Escuadra, presentaba espantosas heridas incisas y contusas en ambos glúteos. Un menor, llamado Muhammad B,  ha sido detenido y acusado del atroz asesinato.

El llamado “crimen del Borne” presenta todos los aditamentos de una sórdida novela negra: policías que modifican inexplicablemente los informes inicialmente redactados, un instructor de pocas luces, un menor magrebí de vida disipada y una víctima con fama de ser el típico tonto al que los ricos invitan a sus fiestas para reírse de él. Pero, como diría Jaume el Destripador, vayamos por partes.

En un primer momento, los agentes indicaron en su atestado que habían hallado al interfecto en posición de decúbito prono, enteramente desvestido, degollado y con medias negras hasta la altura de los muslos.  Al día siguiente, los agentes manifestaron al instructor que, debido a la oscuridad reinante en el lugar de autos, confundieron la línea divisoria que separa  ambas nalgas con un tajo en el cuello, que el cuerpo,  en posición de decúbito supino, estaba cubierto con una sábana… y que nada recordaban sobre unas supuestas mallas ajustadas de color negro. También negaron, con sospechosa vehemencia y aunque nadie les pregunto nada al respecto, haber recogido muestras de material biológico en la parte final del recto del finado, un curioso dato que no quedó reflejado en el antedicho primer informe.


Pero si lo expuesto  produce extrañeza, cuando no sonrojo, no menos sorprendente es que a estas alturas el mutismo del Instituto Anatómico Forense (I.A.F por sus siglas en catalán) sea total, por lo que desconocemos las causas exactas del fallecimiento del conocido escritor y dramaturgo catalán de 63 años de edad.

Por su parte, el letrado Hashim Cabrerizo, militante de UGT y presidente de la asociación La paz del islam, ha indicado que Muhammad, su patrocinado, sólo es culpable de ser magrebí. Y ha añadido: “Nos encontramos ante un caso claro de islamofobia fomentada por  elementos franquistas que pretenden envilecer la prístina imagen del islam mediante la condena de un inocente”. Sin embargo, lo cierto es que Muhammad, según fuentes francesas, atesora un amplio historial delictivo en el que abundan los hurtos, robos con violencia, tráfico de sustancias ilícitas y proxenetismo.  Es más, el presunto menor y un almuédano de Marsella fueron condenados  a dos años de prisión en 2014 por un delito de extorsión…del que fueron víctimas varones de mediana edad que frecuentaban lugares en los que se ejercía la prostitución masculina.

Muhammad B, según informaciones procedentes de la Consejería, fue detenido en la madrugada del 25 al 26 del corriente mes en las proximidades del lugar de autos, cuando daba grandes voces y forcejeaba por un bolso con una turista italiana.  Los agentes, que redujeron al sospechoso con dificultad, le incautaron un arma blanca, varias tarjetas de crédito robadas y 200 gramos de cannavis, pero no hallaron ningún indicio que vinculase al detenido con el asesinato de Pons i Pons.

Ante la ausencia total de indicios que pudieran destruir la presunción de inocencia de Muhammad, el instructor requirió la presencia de los agentes que practicaron la detención. A uno de los funcionarios policiales, cuyo nombre es Montserrat Comas, se le formularon numerosas preguntas a las que respondió de manera contradictoria y confusa. Finalmente, cuando se le inquirió sobre un possible uso excesivo de la fuerza ejercido en la persona del detenido, Comas afirmó tajante haber sufrido un ataque de ansiedad en el transcurso de la reyerta al igual que su compañero, ante lo cual el instructor exclamó: “Entonces, usted fue herida en la refriega”, a lo que la funcionaria respondió con nerviosismo: “No, Señoría, un poco más arriba…en el ombligo”.


Muhammad B ya es un preso preventivo sobre el que pasa una acusación grave: la de haber dado muerte horrenda al autor de heces literarias como La pilote de Colors  y  Poemari catalá . Sin embargo, ninguna prueba le compromete; se ignora todavía la causa de la muerte del conocido interfecto, un gran creador de deyecciones poéticas; y , para mayor inri, las irregularidades que rodean el caso, atribuibles a los estrafalarios Mozos, producen estupefacción, cuando no arcadas, porque ponen en tela de juicio nuestro Estado de Derecho. 

Monasterio de Montserrat, 28 de diciembre de 2016.

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