miércoles, 28 de diciembre de 2016

Inminente decapitación en Arabia de un hindú acusado de blasfemia.


Ponmam Shankar
En noviembre, un inmigrante indio de confesión hindú publicó en su cuenta de Facesbook un fotomontaje, ciertamente atrevido, en el que superponía la imagen del  dios Shiva sobre  unas fotos de la Kaaba, un lugar considerado muy santo por los mahometanos.

Ponmam Shankar, de 40 años y jardinero de profesión, fue detenido por la Policía saudí en  Riyadh el pasado 21 de noviembre y acusado de perpetrar un delito de blasfemia, debido a un montaje fotográfico que causó un hondo  disgusto a los nativos, quienes se ofenden  con suma facilidad por cualquier cosa que afecte o ponga en duda el embuste de Mahoma. Como es natural, los familiares de Shankar han acudido a los prebostes de su país para que intercedan ante las autoridades saudíes y así evitar la ejecución, pero el resultado ha sido desalentador. En concreto, un tal Chand Pasha, cuyo apellido es verdaderamente descriptivo, en su calidad de presidente de la  Sociedad del Bienestar de los retornados del Golfo, espetó hace días  al padre y un hermano del blasfemo: “Shankar ha cometido crímenes graves según las leyes del Golfo y será castigado severamente ".

En la India, al igual que en Occidente, ya se ha asumido con normalidad que una ofensa cierta o presunta a Mahoma , su triste parentela o la Kaaba debe castigarse con la decapitación o unas buenas cuchilladas, porque, según dicen los que saben, es imprescindible respetar  los sentimientos religiosos de los muslimes. Y  de esta opinión participa Bergoglio, un risible personaje con muy poca sal en la mollera, a quien no se le ocurrió mejor casa que afirmar, estando todavía calientes los cadáveres de los Charlie Hebdo, que él le daría un puñetazo a quien osara insultar a su mamá. ¿Era consciente este aficionado a las milongas de la repugnante melonada que estaba profiriendo en aquel momento?...

Cuando dentro de unos días Shankar sea decapitado por blasfemo en Arabia nadie se hará eco de la noticia. Y la cristiana Asia Bibi, otra blasfema, seguirá esperando en Pakistán a que la saquen de su celda para  ser conducida al patíbulo. Pero silencio, no rechistemos… no sea que se ofendan los islamitas, que son  de natural irascibles y tienen muy mal pronto. 

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