domingo, 5 de febrero de 2017

La Policía paquistaní califica como suicidio la violación y asesinato de una cristiana de 12 años de edad.


El pasado 23 de enero, Tania, una cristiana paquistaní de 12 años, fue secuestrada, drogada, brutalmente violada y asesinada. La corrupta Policía islámica paquistaní se niega a investigar el caso, aduciendo que la cristiana se suicidó debido a una profunda depresión.
El cadáver de Tania fue encontrado en un canal. Sus pantalones estaban desgarrados y en la boca aparecía espuma, lo que indica que le fue suministrada alguna droga. Sin embargo, la Policía declara que en el hecho no se aprecian indicios racionales de criminalidad; las posibilidades de que se realice una autopsia independiente son nulas; los culpables vigilan a la familia… y pronto, como sucede siempre en estos casos, la mafia uniformada coaccionará a la familia para que cese en sus peticiones de justicia.

El caso de Tania no es un hecho aislado. En Pakistán se vienen sucediendo con absoluta impunidad desde hace demasiados años secuestros y violaciones de niñas cristianas por musulmanes. En muchos casos, los violadores afirman ante sus compadres policías que la víctima se ha convertido al islam, y como ningún musulmán puede estar sometido a la tutela de un cristiano… los padres pierden todo derecho a recuperar a su hija.

Y mientras los familiares de Tania claman justicia en el desierto, solos y atemorizados, Asia Bibi sigue recluida en una sucia celda esperando la hora de ser conducida a la horca, porque según los tribunales paquistaníes, ella, una cristiana descendiente de intocables, cometió un delito de blasfemia. 
Tania.





Vídeos|El islam contra la infancia (los vídeos contienen imágenes que pueden herir la sensibilidad)

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